lunes, 2 de septiembre de 2013

Un mundo en movimiento

La memoria


Cómo nos desplazamos los humanos?. ¿Somos nómades?. ¿Todos hemos encontrado nuestro lugar en el mundo?. ¿Què obliga a los grupos a migrar y dejar lo suyo?
En todos los tiempos los pueblos se movieron.
Tres Arroyos no es ajena a estos acontecimientos. En diferentes momentos llegaron inmigrantes que respondían a múltiples motivaciones.
Luego de la fundación de la ciudad el poblamiento del lugar se completó. Datos extraídos del libro de Eiras y Pérez Vassolo indican que de acuerdo al Censo Nacional de 1869: “En esta población predominaban los argentinos que sumaban 511, siendo extranjeros 39 distribuidos en 16 españoles, 6 orientales, 6 franceses, 4 chilenos, 2 italianos, 2 paraguayos, 2 dinamarqueses y 1 inglés…Los trabajos a que estaban dedicados estos habitantes eran: 21 hacendados, 12 capataces de estancias, 9 peones jornaleros, 8 comerciantes, 8 jornaleros, 7 cocineras, 7 costureras, 3 lavanderas, 1 planchadora y 1 agricultor.”
La llegada de extranjeros permitió completar el poblamiento del lugar. Todos los años sus descendientes renuevan los recuerdos de las costumbres de los pueblos de origen de sus antepasados, sostenidas a través del tiempo a pesar de los entrecruzamientos que se producen. No es raro encontrar a un García con bisabuela de los Países Bajos o un Graviotto con antepasados sirio-libaneses.
¿Quién no tiene algo de sangre europea corriendo por sus venas?.  Sin negar la tenencia de algunas gotas de sangre nativa o negra corriendo por ellas. Los inmigrantes descendieron en Tres Arroyos desde los trenes o como conclusión de largas caminatas por la llanura. Dejaron una herencia: la cultura del trabajo más allá de las tristezas de la lejanía, de la precariedad de vida de los primeros tiempos. Por eso en el imaginario popular quedo aquello de “la mentalidad de inmigrantes”: rudos trabajos de lunes a lunes, juntar las monedas una sobre otra pensando en el bienestar de sus hijos. Sin olvidar a los que quedaron allende el Atlántico y enviarles la necesaria ayuda económica.
Similares características se dieron a lo largo del país.
Nosotros…los argentinos
La América era el destino deseado. “Entre los años 1835 y 1914 emigraron 60 millones de europeos, de ellos más de 44 millones se dirigieron a América. La población de este continente americano pasó, desde mediados del siglo XIX hasta la Gran Guerra de 25 millones a más de 145 millones de personas. En comparación Australia y Nueva Zelandia recibieron 3 millones de personas”.
La República Argentina fue un país anfitrión desde la llegada de don Pedro de Mendoza a las costas del “buen ayre” y siglos después, en época patria, a partir de la legislación elaborada por el Primer Triunvirato hasta este tercer milenio.
La idea en el siglo XIX era repoblar el país con extranjeros. Es interesante comentar lo que escribió Oroño Nicasio: “Escritos y discursos”. Ed. La Facultad. Bs.As 1920 refiriéndose a los habitantes nativos: “…entre nosotros no debe olvidarse que existe en las campañas una población desgraciada, poco simpática en general para la gente civilizada y con la cual vamos conduciéndonos como la conquista cristiana con los salvajes, obligados a llevar una vida nómade y hostil, porque no se ha acertado a hacerles partícipes en la propiedad y posesión regular del terreno que les arrebataba la superioridad de la raza europea”
“En nuestro entender es necesario arreglar las cosas de manera que el gaucho pobre, padre de familia y que el inmigrante extranjero deseoso de establecerse en estos países trayendo del suyo limitados o ningunos recursos pecuniarios, encuentren acomodo, a la vez que una propiedad en que puedan levantar techos y plantar árboles, cuyos abrigos sean suyos y constituyan la herencia de sus hijos”.
Esta igualdad de posibilidades debería ser tomada en cuenta incluso con los nuevos inmigrantes: coreanos, chinos, peruanos, bolivianos, paraguayos, brasileños a quien en muchos casos sufren de discriminación.
No existen fronteras cerradas ni impermeables. Los pueblos van y vienen. No hay culturas puras, se introducen usos y costumbres de otros pueblos. Hay múltiples transferencias de bienes culturales. Pero siempre hay un remanente propio, siempre los pueblos de alguna forma tratan de salvaguardar sus originalidades.                                                                                               
El presente
En realidad los desplazamientos poblacionales siempre existieron.  En la actualidad las “migraciones tienden a aumentar a medida que nos acercamos al presente por la diversidad de oportunidades, la disminución de obstáculos y los transportes variados” pero también los sucesos mundiales están expulsando constantemente personas complicando a los lugares de recepción” (Bolsi Alfredo).
Cada año, 6 millones de personas abandonan su patria en busca de alimentos o trabajo. Pero el Primer mundo cierra sus puertas y los recibe con represión y xenofobia.
Es el fenómeno social más grave de estas décadas.
Hay muchas tragedias. Por ejemplo la de 1996 cuando 300 africanos permanecieron casi 50 días encerrados en la iglesia parisiense de Saint Bernard hasta que fueron expulsados por la policía con gases lacrimógenos y golpes. Provenientes de Malí, eran inmigrantes indocumentados.
Bárbara Hines, especialista en derecho inmigratorio instala el término de “Fronteras porosas” en especial en la frontera sur de EEUU donde los mexicanos la atraviesan aun a riesgo de su propia vida. Las estrictas leyes inmigratorias norteamericanas, respaldadas con severos controles fronterizos, han hecho que algunos mexicanos apelen a los métodos más insólitos para cruzar la frontera e ingresar ilegalmente a los EEUU. Centenares de mexicanos han muerto  escondidos en camiones, en contenedores, cavando túneles por debajo de la línea fronteriza o directamente a pie por las zonas desérticas.
Si miramos a Europa vemos que España recibe constantemente emigrados de Marruecos, Argelia y de la parte pobre de los países negros. Guineanos, kenianos, liberianos que huyen de la miseria y las guerras civiles. Estos inmigrantes suelen llegar a las costas españolas en todo tipo de embarcaciones prefabricadas, denominadas “pateras”. Al comienzo fueron aceptados a regañadientes, pero ahora se los detiene y reenvía a sus países de origen. Desde 1991 una segunda ley de extranjería reforzó estas medidas discriminatorias contra “sudacas” y africanos (que imponía restricciones de acuerdo a los dictados de la Europa unida).  Lejos quedó esa imagen, tantas veces vista, de nuestros abuelos europeos hacinados en la cubierta de un barco apretando contra sí sus pobres pertenencias pero con la esperanza burilada en la mirada. O la película “Carlitos inmigrante” símbolo de los millones de europeos que llegaron a América a principios de siglo, cuando los pobres eran bienvenidos.

El Éxodo del Tercer Milenio
Ya  existen  los primeros refugiados climáticos
   Donatien Garnier advierte sobre este tema: ”El 9 de marzo de 2007 los dirigentes europeos acordaron una estrategia global de lucha contra el recalentamiento climático, poniéndose como objetivo la utilización del 20% de las energías renovables en 2020…Las consecuencias de la alteración del medio ambiente podrían llevar a decenas de millones de personas a abandonar su tierra y emigrar. Un país como Bangladesh ya está afectado. La ONU expresa que los países “que disponen de más territorios van a tener que cambiar su política migratoria…” y los anuncios de este planeta siguen. Salinización creciente, aumento del nivel del océano elevación de la temperatura del agua y de la atmósfera, etc. Etc.. ¿Irse? ¿Adónde? Lo estará pensando la ACNUR (Agencia para las Naciones Unidas para los Refugiados).
La Mafia empuja al hombre hacia destinos trágicos.                                                          Un informe del Departamento de Justicia de los EEUU identificó por lo menos seis organizaciones mundiales dedicadas al tráfico de personas desde Asia, Europa, África, América Latina y el Caribe y ligadas al narcotráfico, lavado de dinero, prostitución y tráfico de niños. Conectados con grupos mafiosos de los EEUU constituyen una verdadera industria que abarca cadenas de hoteles, compañías de viajes, taxistas, policías locales y federales…”.
Todo un sinfín de desplazamientos delictivos.
También se tienen que mover los exiliados por cuestiones políticas.
Europa recibió una primera oleada en los agitados años 70, cuando masivamente llegaron refugiados políticos y económicos del Cono Sur, en general de alta calificación profesional. Se calcula que fueron unos 150.000 argentinos, 10.000 uruguayos, 10.000 chilenos y otros 50 brasileños, colombianos, peruanos, bolivianos y venezolanos. Y si en los 70 la emigración era producto de los regímenes militares, en los 80/90 es hija de los modelos neoliberales.
Y siguen los desplazamientos.
El argentino Carlos Ulanovsky en su libro “Seamos felices mientras estamos aquí” escribe acerca de su exilio en México en los años de plomo y de su extrañeza “Creo que desde que nuestros abuelos, padres o bisabuelos iniciaron, a veces sin saberlo, sus experiencias de exilio, la ciudad de uno debería ser aquella en la que uno puede vivir, en donde lo dejan…”.
Coincido con el mejicano Edgar Cortez quien expresa que “Es necesario que tomemos conciencia de que la migración es un fenómeno irreversible y que entonces no se trata de intentar detenerla sino de generar condiciones adecuadas y seguras para que las personas puedan migrar”.
Migrar, irse, huir, salvar la vida, miedo, hambre, ilusión, ambición, sobrevivencia ¿qué conlleva el sello de inmigrante?.      

De cualquier manera buscando el lugar en el mundo
 Inmigrantes italianos de Tres Arroyos que trabajaron y lograron instalar un negocio de carpintería.


Esperarando el momento de la partida

















                       


                                                           







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