martes, 29 de marzo de 2016

Ciudad de la Fidelidad




Son muchos los lugares que conservan con respeto vestigios del pasado, ya sea en escritos, imágenes, costumbres, edificios, canciones. Y se podría seguir con ese cofre del tesoro patrimonial.
A mediados del siglo XX el escritor Stefan Zweig se refería a algunas ciudades que “no solamente han protegido sus viejos monumentos contra la precipitada invasión de lo nuevo, sino que ha conservado exteriormente su fisonomía a, interiormente, su tradición de los siglos, con voluntad inquebrantable”. Se refería a Bahía del Brasil.
El sudeste bonaerense tiene también su tradición con algunos dolores que no dejan de calmarse, pero que pueda ser que permitan no acentuarse. Son pérdidas irremediables. En esta tierra de criollos, pueblos originarios e inmigrantes la historia se amasó y fusionó y sentó memorias.
Tal vez los habitantes de hoy cuando pasan por la galería llamada Paseo Español no se detienen a pensar el porqué de ese nombre.
Rasguña las piedras
Detrás de las paredes
que ayer te han levantado
te ruego que respires todavía.
Apoyo mis espaldas y espero que me abraces
atravesando el muro de mis días.

Y rasguña las piedras,
y rasguña las piedras.
y rasguña las piedras hasta mí.

Al hurgar las piedras, como dice ….. en su canción, tal vez se encuentren con las arenas del primer coliseo que tuvo la ciudad y que se derrumbó sin culpa, sin hacer mucho ruido, casi de repente. “Su última función fue el 31 de diciembre de 1969. El 2 de enero del año siguiente se empezó a destruir para luego edificar un futuro complejo edilicio…” (ver libro Entre los tres arroyos, de mi autoría, pag. 177).
Los españoles residentes se sintieron conmovidos y hubo que buscar otros lugares para encontrarse. Una búsqueda similar a aquella del 22 de enero de 1899 cuando se aprobó la construcción de la sede de la Sociedad Española de Socorros Mutuos, fundada el año anterior en la calle Colón 252, inaugurada en 1900 y a partir de allí pasó a ser el Hogar Común de los inmigrantes españoles. Dice La Hora que “en 1916 quedó inaugurada la espléndida construcción que contiene en la planta baja el Teatro Español” y arriba el Club que había sido fundado  el 5 de setiembre de 1915 primero como Centro Español y después como Club Español. A él me voy a referir.
El Club Español
Por supuesto con la llegada de la destrucción el Club debió irse de  Colón 252 junto con su biblioteca denominada Cervantes. A ella se refiere el historiador Salvador Romeo cuando expresa que “cuenta con más de tres mil volúmenes, número que continuamente se ve aumentado por espontáneas e importantes donaciones.
Agrega el diario La Hora en 1958 que “poseía un diccionario enciclopédico que se considera una reliquia” además de “donaciones de la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares”
 El club cuenta también con una discoteca muy variada, destacándose piezas españolas de mérito, muchas de las cuales fueron traídas por los socios directamente de la península. Tal el amor que hacia la Sociedad sienten sus allegados.
Siguiendo con la lectura del diario La Hora podemos agregar que “el reverendo Padre Angel de Arriandaga formó el coro “Buenos amigos” a 4 voces mixtas”. Al ser trasladado se hizo cargo del mismo Elba R. de Pagano “y del coro “Buenos amiguitos” que estaba a cargo del mismo sacerdote el joven Abel Omar Muguerza” profesor de piano que por esa época también partió de la ciudad.

“Dos destacados índices del prestigio y alcances del Club Español, son los bailes regionales y los coros mixtos a cuatro voces que han despertado el interés por verlos y oírlos en algunas localidades vecinas, particularmente en Bahía Blanca”. (Romeo, Salvador. Tres Arroyos. 1959).
Y La Hora comenta que también se enseñaban danzas folklóricas, “además de las tradicionales veladas que el Club Español realiza en nuestra ciudad, son muchas sus presentaciones en localidades bonaerenses vecinas y algunas bastante alejadas… . También los coros del Club han hecho oir su voz en audiciones de emisoras de Bahía Blanca”.

La planta Alta


Ya instalados se dieron muchas cosas.
Los coros de Hipólito Zubillaga Iturralde el vasco de Rentería, trabajador en el Club Español a través de la dirección de los coros “Buenos Amigos” y “Buenos amiguitos” a partir de 1965 (Gil, Stella Maris. Entre los Tres Arroyos. De la llanura a la ciudad).


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