martes, 29 de marzo de 2016

El Tucumán de la Independencia









EL BICENTENARIO: EL TUCUMÁN DE LA INDEPENDENCIA
Escribe Stella Maris Gil
El país se prepara para los fastos del Bicentenario, para agitar la palabra independencia bien o mal entendida o aplicada. Esa palabra que vibró el 9 de julio de 1816.
Y fue en el Tucumán, donde ocurrió tamaño suceso, tierra de los Lules, de los calchaquíes, los tonocotés o juríes y sus divisiones. Poblaciones autóctonas, con sus fortalezas, sus trabajos y sus luchas internas. Y más adelante en el tiempo la llegada inca.
Tal vez una flecha del tiempo partiría de miles de años atrás donde las diferentes naciones vivían abrazadas a sus tradiciones y rivalizaban también entre sí para ampliar sus lugares entre sus valles, quebradas y sus sierras que van descendiendo desde el Aconquija,  tierra de soledades, naturaleza feraz, de maíz, de peces, de pimientos secados al sol,  de misterios como los que esconden los menhires del Tafí, de devoción a la madre tierra, la Pacha Mama.
Hasta que del Norte llegaron los blancos que habían cruzado el inmenso Atlántico, se aposentaron en las tierras americanas, y allí en el Tucma que significa según dicen “donde terminan las cosas” en quechua se apropiaron de su vida, sus tierras, vino un nuevo dios y se quedó junto a sus dioses, les desforestaron las nacientes de sus ríos. Buscaron oro y plata, pero no lo encontraron. Dice el historiador Terán que los españoles “no pudieron descubrir la majestad de la selva ni de su flora, ni la sublimidad de la montaña, puesto que no fueron para ellos sino obstáculos tremendo” por lo que los nativos libres pasaron a ser encomendados, y a doblar su cintura para sacar las riquezas de las tierras. “Supieron aprovechar muy bien toda desigualdad y punto saliente de sus faldas y cuestas escarpadas para levantar allí un sinnúmero de pircas”. Hubo guerras, como las calchaquíes que se rebelaron contra el invasor. Otros, los Quilmes, constructores de avanzada, dejaron uno de los yacimientos arqueológicos del NO más importantes del país. A manera de servidumbre fueron llevados a través del territorio nacional hacia otra vida distinta en los alrededores de Buenos Aires, ajena a su idiosincrasia, donde la mayoría murió.
 En este siglo XXI no todo ha desaparecido de las antiguas culturas, renacen en palabras, costumbres y en esa fusión cultural que dejó  rastros. “Mi familia es de Simoca, comían el locro, pero también está el locro “huascha”, el locro de los pobres. Palabras que uno creía que eran propias pero son indias, como Famaillá “lugar de descanso” (Rogelio Moreno).
El exterminio no fue total. Plataformas indígenas en el mundo tecnológico del hoy.
 Jardín de la República
La selva subtropical que posee Tucumán da fundados méritos de esa denominación, cosmos silencioso y bello.        
La flecha del tiempo lo sobrevuela en su  vida colonial y ve lo que hoy la toponimia denomina Pueblo Viejo donde se fundó “la ciudad y pueblo de San Miguel de Tucumán en el campo que llaman en lengua de naturales IBATIN, ribera del río que sale de la quebrada” (Carlos Paez de la Torre, “Historia de Tucumán”) hasta que encontró su lugar definitivo en La Toma y fue la capital orgullosa a la que los lugareños todavía le llaman “la ciudad”.
También ve como los llegados “eran premiados con mercedes de tierras por haber intervenido en la ocupación y colonización del territorio” (prof. Hilda Cainzo).
Así nacieron pueblos con sus casas arracimadas alrededor de los campanarios. Hoy día mantienen sus marcas de origen, sus artesanos en sus calles y veredas, sus jardines. En los campos y serranías los campesinos siguen con antiguas siembras a pesar de los olvidos y las crisis perpetuas.
Pervive Famaillá, pueblo de indios anterior a la conquista española; los jesuitas dejaron su impronta, sobretodo en Lules.
La Colonia prosperó con el comercio de mulas ida y vuelta al Norte.
Siglo XIX revolucionario
 A la pequeña Tucumán después de tantas divisiones territoriales se le redujo su extensión y siguió siendo una de las provincias poseedora de las más ricas economías regionales.
 Tuvo sus industrias, entre ellas la construcción de carretas, por tener los bosques nativos y ser un lugar estratégico de comunicación con el norte la Bolivia y el Perú.
 El obispo Colombres impulsó el cultivo  de cañaverales y la elaboración del azúcar de caña;
 1821 fue el punto de partida de la primera fábrica fundada por él con la utilización del mítico trapiche de madera.
La figura de Manuel Belgrano se desliza entre las nubes, para recordarles aquella batalla del 24 de setiembre de 1812, en el campo de las Carreras, que dejó a los imperiales vencidos, desarrapados, huyendo hacia el Norte. Fue el día de la virgen de la Merced, ante cuya imagen se inclinó para agradecer el licenciado en leyes asumido general para servir a su patria, hasta que murió pobre, con solo sus riquezas morales. Dicen los archivos que durante la procesión en honor de ella, Belgrano recibió la confirmación de la retirada total de los invasores. Ante tan tranquilizadora noticia mientras veía el paso de los fieles, cruzó la calle y  depositó ante la virgencita su bastón de mando y la nombró Generala de los ejércitos.
Los tucumanos sienten este acontecimiento con orgullo, como también las riquezas que el cultivo de sus tierras le brinda: la caña de azúcar, esa industria que trajo muchos ingenios pero también, y el pueblo no se olvida, muchas injusticias en manos de los dueños de ellos.
En 1876 llega el tren hasta 1970. Se conectaba con Buenos aires y Rosario, el recordado Estrella del Norte, continuador del Ferrocarril Belgrano. A su vera crecieron pueblos y las franjas de hierro recorrían  ingenios trayendo un desarrollo inusitado de la industria azucarera con la modernización de sus maquinarias.
Entre Córdoba y Tucumán corría el Ferrocarril Central-Norte.
Desde octubre de 2014 la empresa estatal Trenes Argentinos operadora ferroviaria hace el servicio Buenos  Aires- Tucumán 
El cierre de muchos ingenios los obligó a buscar otras explotaciones, la tierra maduro en caminos de cítricos en especial el Limón del cual es el principal exportador del país y el segundo productor del mundo. Testimonia Rogelio Moreno “los cañeros venían de Santiago del Estero y Tucumán, venían con sus machetes que todavía se usa…hay máquinas pero hay algunos dueños que hacen cortar a mano porque es más barato”.
  La tucumana Mercedes Sosa cantaba a esas riquezas y a esos agobios: “Yo he visto a la luna buena, besando el cañaveral”.
Esta provincia norteña
 Mi lenta aproximación a los hechos me permite reconocer que allí nacieron varios protagonistas de la vida nacional , desde un presidente como Nicolás Avellaneda nacido en 1837 cuya casa natal es hoy el Museo Histórico de la Provincia hasta un general de la Independencia: Gregorio Aráoz de Lamadrid. El paisajista francés Charles Thays trazó el parque Centenario 9 de julio, César Pelli se fue a diseñar Las Petronas en Kuala Lumpur; el pianista Miguel Angel Estrella, torturado durante la década de los ´70, no se amilanó y fundó “Música Esperanza; Tomás Eloy Martinez rescató la historia del siglo XX y siguen los nombres, los músicos populares como Paz Martinez o “la bomba tucumana” y su tema “La pollera amarilla”.  Palito Ortega le cantó al changuito cañero en sus humildes juventudes.
 En la plaza Independencia la cabeza de Marco Avellaneda se fue pudriendo, decapitado por sus adversarios rosistas, marca de fábrica de los enfrentamientos que sacudieron al país en esas guerras del siglo XIX.
 La Universidad  Nacional fue fundada en 1914 por impulso del historiador Terán,  a la que acompañan hoy otras universidades.
En esa provincia se presentaron “uno de los primeros proyectos para reconocer el voto femenino ... Fue la propuesta , formulada en 1907, por José Ignacio Aráoz, durante la reforma de la Constitución de Tucumán, sin resultado”. “Esta reforma introdujo, además, en el art. 34 de la Constitución tucumana,  la reglamentación del trabajo de mujeres y niños en las fábricas, iniciativa de Terán” (Felipe Pigna) .
Todas las mañana se siguen conociendo las noticias del mundo a través de La Gaceta  el diario de papel  fundado el 4 de agosto de 1912. Y están los on line, redes, radios y circuitos de televisión en una provincia con una población de 1.448.200 habitantes según el Censo de 2010.
Los tucumanos caminan las peatonales de la capital, coloreadas por sus artistas callejeros y sus personajes urbanos.
Tucumán se mantiene a pesar de las crisis de algunos malos gobiernos, a pesar de la competencia turística que existe con las provincias vecinas, Santiago del Estero y  Salta.
Tres Arroyos ha recibido a sus compatriotas norteños en muchas ocasiones y para diferentes eventos. Algunos comprovincianos se quedaron en esta,  nuestra tierra de mar y trigo,  como Virgilio Díaz, Elsa Tarantella y su esposo Barrionuevo, los hermanos Moreno. Olimpia Correa deTróccoli, madre, doctora pediátrica, activa participante en los inicios de la dirección de Psicología, quedó en estas tierras recién recibida y dejó huellas para imitar.















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