martes, 7 de julio de 2015

Soy Eduardo Galeano


 SOY EDUARDO GALEANO Y PIENSO  QUE MIS VENAS RESISTEN A PESAR DE LOS CORTES Y LAS PÉRDIDAS. SON FUERTES Y CREO QUE,  A PESAR DE PECAR DE SOBERBIO,  AÚN DESPUÉS DE MI MUERTE RECORRERÁN SÓLIDA TODA ESTA AMÉRICA QUE TANTO QUIERO.
YO LA PINTÉ CON PALABRAS “UNO ESCRIBE A PARTIR DE UNA NECESIDAD DE COMUNICACIÓN Y DE COMUNIÓN CON LOS DEMÁS, PARA DENUNCIAR LO QUE DUELE Y COMPARTIR LO QUE DA ALEGRÍA”… “UNO ESCRIBE, EN REALIDAD, PARA LA GENTE CON CUYA GENTE, O MALA SUERTE, UNO SE SIENTE IDENTIFICADO, LOS MALCOMIDOS, LOS MALDORMIDOS, LOS REBELDES Y LOS HUMILLADOS DE ESTA TIERRA, Y LA MAYORÍA DE ELLOS NO SABE LEER”.(del libro “Úselo y tírelo”)
Y AHÍ ME DI CUENTA DE LAS ARTIMAÑAS DEL LENGUAJE “LOS POBRES SE LLAMAN CARENTES O CARENCIADOS. LA EXPULSIÓN DE LOS NIÑOS POBRES SE LLAMA DESERCIÓN ESCOLAR. LOS CRIMINALES QUE NO SON POBRES SE LLAMAN PSICÓPATAS. LOS PAÍSES POBRES SON PAÍSES EN VÍAS DE DESARROLLO. PARA DECIR CIEGOS , SE DICE NO VIDENTES. UN NEGRO ES UN HOMBRE DE COLOR. EN LUGAR DE DICTADURA SE DICE PROCESO Y LAS TORTURAS SE LLAMAN APREMIOS ILEGALES. NO SE DICE  MUERTE, SINO DESAPARECIÓN FÍSICA. DONDE DICE LARGA Y PENOSA ENFEMEDAD DEBE LEERSE CÁNCER O SIDA; REPENTINA DOLENCIA SIGNIFICA INFARTO. LOS MUERTOS POR BOMBARDEOS YA NO SON MUERTOS: SON DAÑOS COLATERALES. NO SE DICE CAPITALISMO SINO ECONOMÍA DE MERCADO. A LA LEY DE LA CIUDAD LA LLAMAN LEY DE LA SELVA” (“El mundo visto desde una ecología latinoamericana”).
Por eso me propuse dar a cada palabra su verdadero sentido, sin ocultamientos, cuyo significado llegara a todos, se agrandaran las letras y se convirtieran en los pensamientos de aquellos defensores de ideas que abrazan a los pueblos, los atienden, los acompañan. Sobre todo a aquellos cuyas crisis los tuvieran aplastados en el marco de la incomprensión.
¡Qué mejor que una revista para volver realidad esas necesidades!.
Así salió CRISIS conteniendo todas las palabras necesarias, ni una más ni una menos.
Fue un gran esfuerzo sobre todo pecuniario, pero mi amigo tresarroyense  Fico Vogelius dio vía libre a la edición y pudo salir a la calle.
Recuerdo el año de la primera revista, mayo de 1973, ¡qué año!, varias dictaduras en Latinoamérica, a las rioplatenses nos agobiaban y en Chile todo se iba a convertir en muerte llegado setiembre.
Me imaginé una amplia avenida donde circularan escritores, poetas, científicos y ese Hermenegildo Sabat poniendo dibujos a las palabras junto a otros creadores.
El chileno Neruda me acercó sus manuscritos
Ernesto Cardenal me mando las Grabaciones de “La pipa sagrada”:
“Cosas que ya sólo Alce Negro sabía
Y ha querido que se graben
Lo aprendido de Cabeza de Alce
Otro anciano de la tribu…Trasmitirlo
A los nuevos muchachos
Los conocimientos de la pipa sagrada.
Se llama de la paz, pero ahora
No hay paz en el mundo”dice Alce Negro
Ni aun entre vecinos, y según
Me han dicho desde hace mucho no hay paz en el mundo”.
La pipa pasa en círculo…
Tiempo después Pichón Riviere me entregó para publicar una entrevista que le hizo a Bioy Casares en la que decía: “La sensación que siempre he tenido es que uno no sabe lo que quiere. Algunos se enteran en el camino, yo más bien después. Generalmente se aprecian las cosas cuando se las pierde. Lo patético no saber realmente lo que pasa. Es triste para todos. Somos como arrastrados por una corriente”.
Me di el gusto de hacerle un reportaje imaginario a Inodoro Pereyra, el renegáu, de mi amigo argentino Fontanarrosa. Aquí va:
“¿Conoció a Martín Fierro?
-Me leyeron algo sobre él. Una nota o un riportaje muy largo que le hacía un tal Hernández, letrau el hombre . Todo en versitos, con palabras que pesaban; una preciosidá era eso”.
Edité los fragmentos sociopolíticos de Houari Boumedienne lo que me permitió  conocer a los narradores y poetas del África. Sus palabras merodearon mi cabeza: negritud y liberación, arte y negritud, la política colonial francesa y sus militares.
Me permití pedir a Osvaldo Bayer su parecer acerca de la Patagonia rebelde cuya investigación sobre los fusilamientos pasaron a un libro y de ahí al cine.
Me decía: “Estoy sumamente satisfecho. Sobre todo por esto: quedó esclarecido para siempre el hecho más escondido de la historia del proletariado argentino de este siglo”.
Se explayó mucho e incluso me facilitó fotografías de la época. Todo fue a Crisis.
Por mi imaginada avenida pasaron Neruda, Tomás Mann, Cortázar, Pavese, Tizón, Pavlosky; los cuentistas brasileños; poetas y más poetas; y los artistas indispensables para mostrar una época. Larga sería la lista de personalidades. Estaban también los que opinaban sobre la economía argentina o sobre los temores en 1975 de una guerra en el Cono sur. Lo puse a José Ingenieros, cuando  se preguntaba “¿los blancos siempre ganan?”.
Crisis, como todas las palabras verdaderas hizo crisis, pero ahí las tengo guardadas una encima de la otra, para referente de mi América, parecen gigantes junto a mis pequeñas libretitas, ayuda memorias, siempre conmigo, para no perder lo que mi cerebro me enviaba en diferentes instantes.
Las abrazo con mi nostalgia como a otros diarios Época y Marcha que me permitía todas las semanas comunicarme con los uruguayos.
En mis libros cada  palabra encierra un significado en este caso la desmemoria: “Estoy leyendo una novela de Lousie Erdrich.
A cierta altura, un bisabuelo encuentra a su bisnieto. El bisabuelo está completamente chocho (sus pensamientos tienen el color del agua) y sonríe con la misma beatífica sonrisa de su bisnieto recién nacido. El bisabuelo es feliz porque ha perdido la memoria que tenía. El bisnieto es feliz porque no tiene, todavía, ninguna memoria.
He aquí , pienso, la felicidad perfecta. Yo no la quiero” (del El libro de los abrazos”).
Me llama la atención, ya que estoy con los niños,  costumbres como lo es velar al angelito. Costumbre del NOA “Una boca menos en tierra, en el cielo un ángel más: la muerte se bebe y se baila, desde el primer canto del gallo, con largos tragos de aloja y chicha y al son del bombo y la guitarra. Mientras los bailantes giran y zapatean, se van pasando al niño de brazo en brazo. Cuando el niño ha sido bien mecido y festejado, rompen todos a cantar para que empiece su vuelo al Paraíso. Allá va el viajerito, vestido con sus mejores galas, mientras crece la canción. Y le dicen adiós encendiendo cohetes, con mucho cuidado de no quemarle las alas”.(Libro memorias del fuego III).
Me ronda la  palabra: madre, al pensar en el niño muerto, y de allí  viene a mi mente la otra palabra:  mujer, que abarca a esas que he conocido a lo largo de la historia. Yo saqué del anonimato a través de la palabra a muchas mujeres Es el caso de Alfonsina “cuando hace años llegó a Buenos Aires desde provincias…traía unos viejos zapatos de tacones torcidos y en el vientre un hijo sin padre legal. En esta ciudad trabajó en lo que hubiera; y robaba formularios del telégrafo para escribir sus tristezas. Mientras pulía las palabras, verso a verso, noche a noche, cruzaba los dedos y besaba las barajas que anunciaban viajes y herencias y amores”. (del libro Memorias del fuego III)
Otras lucharon la vida sin palabras pero con bravura en el México de la revolución “la historia recuerda a los jefes revolucionarios, Zapata, Villa y otros machos, machos. Las mujeres que en silencio vivieron, al olvido se fueron.
Juana Ramona, la Tigresa, que tomó varias ciudades por asalto…Encarnación Mares, que se cortó las trenzas y llegó a subteniente escondiéndose bajo el ala del sombrerote, para que no se me vea la mujer en los ojos” (del libro Los hijos de los días).
En un momento de mi vida mi mirada miró allende los mares y en ella siguió vibradora la palabra mujer y Napoleón y su Código. En él “las mujeres casadas fueron privadas de derechos, como los niños, los criminales y los débiles mentales. Ellas debían obediencia al marido. Estaban obligadas a seguirlos dondequiera que fuese…El marido se podía divorciar por adulterio de la esposa. La esposa sólo se podía divorciar si el entusiasta había acostado a su amante en el lecho conyugal…” (Del libro Espejos).
En uno de mis libros escribí y lo reafirmo que “la palabra es un arma, y puede ser usada para bien o para mal: la culpa del crimen nunca es del cuchillo”
Por eso con todo amor a mi tierra americana traté de suturar sus venas con palabras verdaderas reflejo de inequidades como las que siguen entre miles de miles:
“El nordeste de Brasil es en la actualidad, la región más subdesarrollada del hemisferio occidental. Gigantesco campo de concentración para treinta millones de personas, padece hoy la herencia del monocultivo del azúcar. De su tierra brotó el negocio más lucrativo de la economía agrícola en América Latina (Del libro “Las venas abiertas de América Latina”).
Siguen las muchas palabras para tantas injusticias. Gran trabajo me produjo rastrear ese inmenso organismo vital que es la América. Por tanto me instalé frente a mi mesa de trabajo, y en los bares de los lugares que recorría, o busqué en los archivos las verdades que nunca habían sido reveladas, o hablaba con mis paisanos o me sentaba tras las vidrieras del “Brasilero” e iba poniendo palabras dictadas por todo lo que ví, viví y sentí.
Después me quedé tranquilo y soporté con paciencia los dos exilios provocados por mis verdades. “No me arrepiento ni de una palabra; y se que “Las venas abiertas” no ha mentido ni disparateado, y que ha servido y sirve para mostrar que no hay en este mundo ninguna riqueza que sea inocente y para mostrar cómo el subdesarrollo no es una etapa hacia el desarrollo, sino la consecuencia histórica del desarrollo ajeno”.(del libro Días y noches de amor y de guerra).
¡A cuántas palabras más tendré que recurrir para que se entienda mi cosmovisión!.
Con repasar los anaqueles de las bibliotecas, y leer y pensar los libros que hay en ellas será suficiente.
Gracias por hacerlo.

Eduardo Galeano

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