martes, 7 de julio de 2015

Un tresarroyense llamado Pedro

28.06.2015 : 
        

Escribe Stella Maris Gil
Había nacido en 1936 en el campo tresarroyense ubicado en el Cuartel VII. Trabajó con su padre y sus hermanas. Simultáneamente las actividades comunitarias le fueron interesando y pasó a comprometerse con ellas. Así decidió su destino.
Vivió en el momento de más alto auge cooperativista, sobre todo cuando Tres Arroyos era uno de los centros del país más destacados en esa doctrina. Aquí -dice el diario La Hora de 1958- "se formaron cooperativas agrícolas y ganaderas, de consumo e industriales, eléctricas y de transportes, de tamberos y horticultores, extendiéndose de la ciudad a la campaña...". Muchas de ellas tuvieron auge en los '60 y '70, algunas perduran, otras desaparecieron a través del tiempo.
En sus 77 años de vida absolvió todos los vientos suaves o tormentosos que lo llevaron a justificar su deseo de ser productor agropecuario y a trabajar por el movimiento cooperativo.
Su padre era socio de la Cooperativa Agraria, donde comercializaba la producción de su propiedad, por tanto el muchacho de 14 años se asoció por pertenecer a ella y allí empezó a entender el significado del postulado "todos para uno, uno para todos".
A los 23 años ya era secretario de la Juventud Agraria Cooperativista de Tres Arroyos y a continuación presidente de la misma entre 1962 y 1968, como también en el Consejo Central de Juventudes Agrarias Cooperativista de ACA.
Más adelante fue elegido, como representante de la Juventud,  para integrar el Consejo Asesor de la Agencia de Extensión del INTA, ubicada en la calle Maipú 156 y la Comisión Asesora Regional Juvenil Zona Tres Arroyos.
Esos movimientos juveniles agrarios tuvieron origen en la República Argentina en 1944 y crecieron junto con sus integrantes, marcaron a los jóvenes de la época, los capacitaron y generaron futuros líderes de la cooperación de los cuales Pedro Alonso fue referente.
Tiempo después, dentro de la empresa familiar, se asoció a la Sociedad Rural y en 1970 en forma personal, como también a la Agrícola Ganadera de Tres Arroyos S.A.
Fue cumpliendo sus años en un trajinar constante; no era hombre de figuración más bien de fuerte militancia y compromiso por las instituciones en donde participaba, como lo atestiguan los que trabajaron con él.
Siguió a su padre como socio de La Previsión Cooperativa de Seguros Limitada y en forma personal durante muchos años, desde 1969 hasta 1988, donde ocupó varios cargos y en especial la presidencia.
Una asamblea extraordinaria de La Previsión "decidió -dejó escrito el mismo Alonso- mi expulsión de asociado y el cese de cargos en el Consejo de Administración". Tiempo después estas situaciones se aclararon, pero ya Pedro circulaba por otros caminos institucionales sin descartar la siembra y la cosecha de sus campos y la cría de hacienda.
Estando todavía en La Previsión integró en representación de ella, el Consejo Asesor Regional N° 8 -Zona Tres Arroyos- de la Asociación de Cooperativas Argentinas y la Asociación Cooperadora Chacra Experimental de Barrow. En esta última ocupó varios cargos e incluso el de presidente hasta que renunció en 1988. Sin embargo siguió yendo a la Chacra, a colaborar, a sugerir ideas fruto de su ya larga experiencia.
Pedro Corries dice de él: "Era un tipo muy prudente... apoyó la investigación en la Chacra de Barrow... Vivió gran parte de su vida en el campo y allí lo encontrábamos para hacerle firmar los papeles de la cooperadora" y agrega: "su postura no era solamente estar, era alguien que trabajaba, asistía a las reuniones, sabía qué es lo que pasaba, era sumamente cuidadoso con la rendición de cuentas, los balances...".
En la memoria y estados contables de diciembre de 2013 se hace referencia a él con motivo de su fallecimiento. "El 12 de febrero hemos tenido que lamentar la desaparición física de Pedro Fernando Alonso, quien presidió nuestra entidad desde el año 1978 al 1988 y que en base a sus méritos, se le otorgó la categoría de socio honorario".
Debemos destacar que Pedro, a pesar de haber dejado de pertenecer a la comisión, siempre estuvo acompañado a la entidad, ya sea en reuniones con ideas y durante las asambleas. Quienes fuimos favorecidos con el beneficio de haber compartido momentos de vida, tuvimos la suerte de conocer un buen amigo y una gran persona".

La Fiesta del Trigo
Aquí lo tenemos nuevamente a Pedro en una actividad que ocupó su vida por muchos años, desde un lunes de abril de 1972 donde ingresó como vicepresidente hasta la Fiesta número 31 en el año 2000, con algunos interregnos y colaboraciones como moderador en la Mesa Redonda que se hacía año a año, donde demostraba su habilidad en el manejo de grupos y en la política gremial agraria. Él se lamentaba que esos foros no siguieran repitiéndose. Manifestaba la pérdida de aquellos momentos en que llegaban altos funcionarios de gobierno a recibir los reclamos de los agrarios, someterlos a debate y dar respuesta a sus inquietudes.
En su paso por la Fiesta se lo recuerda como un trabajador incansable, siempre presente, deseoso de que esa celebración de homenaje al hombre de campo y a su producción se convirtiera en ícono de la ciudad. La dirigió cuando se hacía en el centro de Tres Arroyos. Siempre recordaba en especial a una de ellas, al decir de Nora Giménez, fue "cuando la exposición industrial se extendió desde la plaza San Martín hasta la estatua de la Libertad. Estaba toda la avenida Moreno con las maquinarias y la muestra industrial. Diez o doce cuadras de exposición".
En los discursos de clausura de las fiestas se evidenciaban sus dotes de orador, vibrante, con tono seguro, recalcando la labor del agropecuario y el trabajo de las sucesivas comisiones directivas que estaban conformadas por representantes de diversas instituciones. Dice Gimenéz, quien trabajó en varias ediciones, que "era como un orador muy categórico, casi como si dijera un discurso político, sin arengar, pero con mucha firmeza".

Así fue
Pedro Fernando Alonso fue un verdadero dirigente. Por eso mismo trato que no queden en el olvido esos tresarroyenses valiosos que se tuvieron y que por suerte siguen renovándose en los jóvenes de ahora, en otras circunstancias, por supuesto. Sus coetáneos recalcan que su sentido comunitario y solidario (por algo fue cooperativista) "hacía que en ocasiones postergara la atención de sus ocupaciones particulares para acudir a solucionar los problemas de las instituciones en donde participaba".
Sin duda, como todo ser humano tuvo sus errores y debilidades. Aquí viene a cuento esa frase "quien esté libre de pecados que arroje la primera piedra".
Las voces del terruño donde vivió nos dicen de él que "era activo, una persona conciliadora, dejaba hacer pero aportaba sus conocimientos y guiaba, siempre se llegaba a buenos términos en las discusiones, no era un tipo irritable"... "era ordenador, te dejaba trabajar, pero a su vez trataba de armar las cosas a su manera", "era respetuoso de las ideas de los demás"; "era una persona tremendamente modesta"... "netamente cooperativista".
En esa atmósfera de cooperativismo vivió y murió sin querer acumular fortunas. Anduvo años con su Ford viejo, modelo 38 ó 37 color oscuro. Dice Corries "a veces no le arrancaba, iba a la Chacra (De Barrow con él). Para hacerlo arrancar le daba manija... En el año 75/76 hizo una venta importante de lana y se compró un Falcon y una camioneta, los dos a la vez, cero kilómetro, sorprendente su acción y es lo que tuvo hasta el fin de sus días, no lo cambió más...".
Por los testimonios que he recibido a veces viene a mi memoria el cuento de Borges, "Funes el memorioso" en él se lee "No lo había escrito, porque lo pensado una sola vez ya no podía borrársele".
Porque Pedro era realmente un hombre memorioso. Nora expresa que "retenía fechas exactas, qué había pasado a su alrededor, hasta los días de la semana en que ocurrieron, en qué lugar de tal archivo está el acta de tal fecha. De cualquier acontecimiento podía recordar todos los detalles".
Se le podría preguntar ¿Qué es ser cooperativista Pedro?, y él desde un reportaje del año 1996 en La Voz del Pueblo contesta: "Ser cooperativista es ser un engranaje en un todo, desde el lugar que uno elija, como asociado, como dirigente. Uno debe sentir que en todo momento se está luchando en equipo por algo que le pertenece. Es una filosofía de vida".

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